Saturday, March 26, 2011

EL PALACIO AMARILL0
REVISTA HISPANOAMERICANA DE POESIA.
TallerEditorialMiami y Stage of the Art INC
Nro. 1. Enero 2011.
(Pinturas de Marta Oliva Fonseca. )
El Palacio Amarillo no es un palacio. Simplemente es un apartamento pintado de amarillo, en donde se refugia y hace versos Teresita Herrera-Muiña; y en donde comenzamos a encontrarnos  amigos poetas de (valga la redundancia) la Ciudad de los Poetas; o lo que es lo mismo; La Atenas de Cuba; o simplemente Matanzas. Pero se han sumado otros poetas de distintas partes de nuestra isla mágica… por lo que esta modesta revista no pretende ser más  que otro de los caminos abiertos a la poesía.

Angel Antonio Moreno


Teresita Herrera-Muiña. Mariblanca Quiñones. María Ester Ortiz. Jesús Díaz (Tinito). Ulises Regueiro. Jennifer Moore. Odaliz De León. José Soroa. Osvaldo Moreno-Mesa. Manuel Crespo Vázquez. Francisco Corce. Angel Antonio Moreno. Roberto Ferrer. Jorge Luis Rodríguez.   Pastor José Aguiar. Jesús Alvarez Pedraza. Raúl Tápanes López.


LLAMADO DE EVA Y SU RITUAL

Miércoles, 07/26/06

Eva, el pie ligero, se desliza por los vericuetos de la ciudad; ansiosa, acaricia las esquinas buscando una alegoría, un símbolo que descorra los velos que cierran el abismo de un espejo donde teme volver los ojos, donde sabe Eva que habrá de naufragar. Eva, sin sosiego, desteje la madeja que cubre los secretos, las reconditeces donde se alterna uno y otro rostro en dualidad borrascosa. ¿Qué soy, lámpara o trofeo? Eva sin manecillas reduce el tiempo a un minuto, a un solo momento que vierte en el llamado; esparce incienso en su santuario, ajusta todas las brújulas del mundo ¿Mas, dónde el camino? Desciende Eva los costurones de la psique, país de brumas donde no encuentra el paisaje real; ignorando la cara que se esconde, atisba el frágil tamiz del no ser y el yo. Como temblorosa niña recorre el mapa de la incertidumbre, ahonda valles y océanos del alma sin hallar la piedra filosofal. De identidad movediza se satura Eva, pero esquiva el reto, teme asomarse a la pulida superficie que yace al final de la conciencia, porque se reflejará la verdadera imagen, ¿dónde, en verdad, aguarda la rosa de los vientos? Eva oficia su ritual, el acosante llamado que no sabe el por qué; no conoce los mitos griegos, mas intuye en los entretelones del ser golpecitos como si fuera a despertar. Eva cierra los ojos a la poderosa marea que la abruma, hace un signo con la mano, pero se impone el ser vencida. Como trueno impulsando sus pasos, Eva entra en el espejo…

Teresita Herrera Muiña

MI CASA


Aquella casa,
con tantas despedidas,
se le olvidó el saludo a los que llegan.
Sus paredes se fueron agrietando
en un premeditado y evidente suicidio...
Todo el que la habitó la abandonaba.
Yo no sé si las casas tienen alma,
pero si alguna tuvo,
esa era la mía;
tenía sonidos diferentes,
de llantos y reproches,
hasta la lluvia en su caer era distinta.
Toda hendija fue ruta
para ilustrar el mapa de su melancolía.
Cada cerrar de puertas y ventanas
emitía un lamento dañando los oídos.
Acunó las primeras palabras infantiles,
alimentaba un eco musical en las tertulias,
fue tambor y guitarra,
le parió una orquídea a la pared
que logró florecer año  tras año.
Fue cofre de canciones y de la poesía.
Sus rincones:
anudaban la prisa de andantes y fugitivos versos.
Cuando fue urgente,
fabricó entre su techo y suelo la prudencia.
Los ruídos, los insectos, la doctrina soez, la felonía,
rebotaron ante el gesto vital de su  rutina.
Mi casa
no tenía  fastuosas terrazas con balcones colgantes,
ni sótanos oscuros y pasillos anexos,
ni sendero de pinos señalando al portón.
Tampoco había fuente de cristal,
ni odaliscas de marmol.
Mi casa era sencilla
--con su descolorida y comunal fachada--…
Pero fue mi palacio, mi pequeño palacio
de confidencias tontas  y confidencias  graves,
donde las decisions  nunca la tuvieron  presente.
Ignorada por todos a pesar de su grito,
a pesar de su voz beligerante, sus regaños;
de los sabios mensajes...
Marchita, cansada, mi casa, aún espera.


Mariblanca Quiñones de la Osa


LOS DESEOS EN LA HABANA



Ahora sólo quiero morirme contigo,
y que vivas y escribas.
Ahora sólo quiero salir contigo del Hotel Florida
fundado en 1885 en la vieja Habana
y verte caminar delante de mí,
los pies limpios calzados con sandalias,
el pantalón de kaki carmelita, la camisa
de algodón blanco algo entreabierta, las tiras de abalorios en tu cuello,
que los demás tengan que soportar la fama,
el poder, la sabiduría y quizá el color de tu pelo,
que escupan hacia dentro por respeto a los historiadores
mientras te voy besando el hombro, me rodeas
la cintura con una sola mano y un tipo gay
quiere que le firmes un autógrafo,
mientras dice: divina, divina, divina oh, es tan fuerte y se desmaya.
O quizá entrar al Hotel Ambos Mundos
y sentarnos a beber cervezas muy amargas
mientras pienso en los barcos pudriéndose en el légamo del Canal Viejo de Bahamas, envejezco, tú ves pasar las hermosas muchachas de La Habana, esperas
que me duerma en la siesta para salir de cacería.
Cuando regreses, me estaré bañando,
comeremos en la cama, comeremos galletas y las sábanas
se mancharán de harina tostada y grasa y sal,
mientras nos besamos
leen los poetas del Palacio del Segundo Cabo,
leo en tus dedos cómo cambian las líneas de tu vida,
dices eres tan buena que me aburro, alguien cuenta dinero
en una ciudad llena de polvo,
alguien dice que vio un mapache que era un oso en el TV
pero tú miras azulmente hacia el aire
una mujer que alguna vez te amó te deja una marca o varias marcas como líneas
blancas de dientes o de uñas
en la frente, en zonas de la piel de la cabeza donde no crecerá ya más el pelo,
el pelo largo con la liga, paso los dedos por las sábanas,
alguien canta en La Habana, otro se sabe su poema de memoria,
yo sólo quiero estar sola contigo, o sea, mirar el mar en silencio,
escuchar el sonido de los pies mojados de Yemayá clarito
en el borde del agua, ahora vino el agua y tengo que fregar,
yo quería vivir en La Habana contigo y que nadie nos viera
mientras caminamos y tú besas besas mi oreja,
hay un fuego en la esquina, doblamos a otra calle,
quizá mires unas piernas hermosas, vas a volver la cabeza
y cogerás mi mano para que baje a la calle
porque alguna vez nos besamos sobre las sábanas, mientras comíamos galletas
en el Hotel Florida.
Yo quería morirme de amor en La Habana.

María Ester Ortiz


"CRANBERRY SOUP FOREVER”


«Living is easy with eyes closed, misunderstanding all you see»
(John Lennon/Paul McCartney)



Vivir es fácil con los ojos cerrados;
entorpeciendo las imágenes en una botella de cerveza.
A veces me diluyo en el silencio
y el cielo se derrite en mis espaldas
[como un muñeco de nieve ante los ojos del estío.
Un sublime fogonazo me invita a desafiar
las oleadas del tiempo y sigo el eco de Lennon
[hasta las praderas de strawberry fields.
A lo lejos una muchacha danza sobre un
[puente de terciopelo;
su cabello se confunde con el viento
y los campos de frambuesas.
Se ve una ventana por donde saltan los sueños:
cebollas de cristal, una morsa y un hombre-huevo.
Sueños que engendran sueños/Hare Krishna Hare Hare,
cuatro escarabajos en una alfombra mágica.
La felicidad es una pistola que apunta y no dispara;
¡nada tienes nada vales! pero si nadas sobrevives.
La esfera sigue girando incrustada en el aliento
[de los arándanos;
arcoiris de celofán/senos de mandarina...
Una canción se desvirga/una cítara que invoca:
[Hare Hare Rama Rama.
No es fácil vivir con los ojos cerrados; si las imágenes
[se evaporan como la espuma de la cerveza.


Jesús Díaz (Tinito)



Y LA ZURDA EQUIDAD DEL ESPEJO


Me mira
la imagen inversa en el espejo
asombrada por mi asombro
ante la huella tangible de los años.
Me estoy poniendo viejo y no tengo referencias.
Mis amigos son otros
ajenos de mi infancia.
Los que fueron
no son más que nostalgias
a salvo de la suma del tiempo
aliadas contra el ave negra de la soledad
que acecha en los silencios del exilio.
Sólo yo y la zurda equidad del espejo.


Ulises Regueiro


II


Juegas de nuevo este ajedrez sin jaque
urgido por el rey que se alojó en tus venas
y un plenilunio de otoño te provoca.
Si el abrazo se ha tornado necesario
entonces
haz la jugada fatal de los regresos
al cuadro aquel en que la muerte nuestra
no fue tuya ni mía
sino  burla de arcángeles y diablos.


Jennifer Moore


SÉ QUE NO ESTÁS

(Soliloquios del alma)



Ya no  estás y estás en todos los rincones de mi piel sé que no estás que te fuiste ayer u hoy que el Mañana no te devolverá a mí y que sigues estando aquí en contra de toda palabra y de algo que los hombres llaman Voluntad te fuiste y vienes esta tarde de septiembre en que todavía estás habiéndote ido tantas veces por qué te escondes de tí mismo o de mí misma si te encuentro parapetado debajo de una lágrima sacudiéndote el polvo del camino pero de pronto te vas cuando de contento exhalo una sonrisa y vienes ya tarde y vuelves a irte montado en la brisa que te llevó ayer cuando no habías casi ni llegado y ahora es noche oscura y si vienes no te veo porque de tanto ir y venir sin verte ni tocarte sabiéndote aquí dentro de mi noble corazón que ya no es grande sino que a fuerza de palparte y querer cerrarte todas las ventanas ha ido estrechándose cada día más cuando vienes y te acodas en la puerta de mi casa que ya no es mi casa sino mi corazón que se desborda de alegría cuando duermes dentro de él o al borde del camino próximo a su casa y ay pobre de mí casi creo tocarte y estrecho el cerco despacito para que no te me despiertes y besarte y besarte pero siento como mis labios de nuevo se han quedado entre abiertos y como de golpe en una de mis manos te me vas navegando y creo perderte perderte para siempre y me entristezco y me alegro y entro a mi noble corazón que ya no es noble sino un embustero corazón  que se creyó con derecho a tenerte porque nunca te fuiste habiéndote ido tantas veces porque nunca llegaste acabando de llegar y lo peor es que un día pueda parecerme raro si estando no estás y si yéndote estarás.



Odaliz de León


CANCION DE ESPERA


Ya no caminaremos más por la orilla del mar apacible.
Tus pasos enrumban otro camino lejos de mi ultima huella.
Tu voz trazará círculos concéntricos a tu alrededor,
iluminando otra silueta que quizás no escuche palabra alguna,
porque en el aire hurtaré tu voz hasta mi oido.
Momentos a tu lado que dejan huellas en la arena invisible
de innumerables y ocultos relojes que se repiten
desde las playas de La Florida a las playas del tiempo.
Puedo acariciar el azul del mar, una piedra del camino,
un gato que intercepto en la acera, un homeless
a la intemperie  durmiendo sobre la arena; y siempre tú,
siempre eres tú a quien toco.
¿Existe alguna diferencia para el tacto delicado
y mortal?
El pie de la dama alegre, juega con el encaje de la espuma,
mientras unos brazos se extienden por el horizonte.
Y tú y yo jamás seremos aquellos locos cantando
esas canciones viejas a la sombra de los pinos.
El crepúsculo se agazapa como un efímero sueño
que la luna no se atreve a soñar.
El rumor del mar te redime de la ausencia.
Te veo junto a mí. Te miro a los ojos, me sonrío,
y te pregunto ¿que nos pasó?
Desapareces bajo una lluvia repentina.
Y yo me quedo con la lluvia, sentado en la arena,
atrapado por los cantos de una noche perecedera,
cegada por la luz de un deseo que me ilumina.
Mis lágrimas compiten con el dolor del cielo.
La noche llega, y me encuentra esperando frente al mar,
Frente al mar, frente al mar, frente al mar.


José  Soroa


NUBIA


Ya no soy el niño que agitaba el agua,
Ni habito tus ciudades cual hereje,
Ni dejo que en mi cielo se despeje
La nube disoluta. El Aconcagua
De mi estéril poema es tu espejismo
Con su altura de monstruo milenario.
Partí de tí cual duende presidiario
A la búsqueda del Dios que era yo mismo.
Nada seré, ni soy sin tí o contigo.
Detrás de tu pleamar viene el castigo.
(Mi barca desterrada y taciturna)
Eres árbol sembrado en mi memoria,
Vela encendida de alma transitoria,
Herida abierta, la resaca diurna.

Osvaldo Moreno-Mesa


A LA ORILLA SUR DEL LAGO  ONTARIO


A la orilla sur del lago Ontario,
lejos de mi patio y de mi árbol,
vinieron del recuerdo dos personas
con las que nunca hablé:
la sucita y su galán:
ella percudida y coja,
él con su única camisa bien lavada.
Pasan de nuevo frente a mí,
ahora enmarcados por la dignidad de la memoria.
Y viniendo se van;
mientras yo vuelvo a las gaviotas y a los niños,
a la orilla sur del lago Ontario.

Manuel Crespo.


EL MAPA DE TU PIEL

Bendito sea el amor con que pusieron
los dioses en tus ojos esa hoguera;
bendita sea en tí la primavera
que de brillo tus ojos encendieron.
La primavera de tus ojos fueron
relámpago de tempestad entera;
quizás fue mucho más que primavera
lo que mis ojos en los tuyos vieron.
Sobre aquel trono de la noche;  el lecho
donde reinamos juntos, pecho a pecho;
cuando del amor fuimos epicentro.
Hoy trato de evocar el trono aquel;
pero sin ese mapa de tu piel…
se me pierde la noche sueño adentro.

Francisco Corces


TRATANDO DE LOGRAR OTRA SALIDA

Quiso volar por sobre el mundo un día
y se inventó un inmenso papalote
que lo arrastró entre nubes, trote a trote,
tratando de alcanzar la lejanía
más cercana al misterio; y su porfía
fue tanta que al final, dando un rebote,
cayó de nalgas en pequeño islote
navegando en el mar de la agonía.
Quiso cambiar la Vía Láctea por
un saco roto lleno de estupor;
y fue apostando en tan insulso invento
que en poco tiempo malgastó la vida
tratando de lograr otra salida…
Pero fue derrotado en cada intento.

Angel Antonio Moreno

ENTRE LAS RUINAS DE UNA CIUDAD


Alguna vez
entre las ruinas de una ciudad
ya olvidada por sus puentes
encontré tu guitarra rota
y los pasos mutilados de una bicicleta
que nadie más volverá a correr,
pero yo sé que tú regresas con la primavera
como un animal de fiesta, disfrazada
con tu antifaz de lujuria y borrachera,
amiga de los perros
y los saltimbanquis de Santa Mónica,
viajera sin brújula y perdida en el mar
de tus sentimientos ocultos
para que nadie pueda ver
esa muchacha de luz
que enarbola su guitarra mientras
navega en su bicicleta contra el sol
para que nadie pueda ver a esa muchacha de luz
que sólo yo veo.

Jorge Luis Rodríguez

II

Te aferras al muro de los recuerdos
al muro de la razón
al impalpable muro
no quieres correr los riesgos de ser
como este pedazo de papel
entre la tormenta.


Roberto Ferrer


LA ROSA

Y se asustó la rosa, rojo el grito
con que salió volando hecha perfume.
Más mujer que la Biblia, se resume
la rosa en la visión de su infinito.
Y yo más asustado, cómo evito
sentir que su misterio me consume,
evitarle la sangre cuando sume
su propia herida abierta a lo que habito.
O será que es la misma y yo quien muto
desde tanto universo al diminuto
de una rosa temblando ante la vida.
Será transformación sentirme vuelo
desde la carne a su carne desde el suelo,
de mi tajo de muerte por su herida.

Pastor Aguiar


 
EL SABOR DE LA MAREA

A la memoria de Alfonsina Storni.


Eres tú,
que vuelves del mar en un poema del agua,
que creíste en los ojos de los peces
y entraste en sus cuevas marinas
buscando a otros ojos que se fueron.
Eres tú,
que llegas en la cicatriz de una ola,
hasta donde te espera un hombre
con su vestimenta de náufrago,
sentado sobre una piedra antigua.
Eres tú,
que entras por el agujero de un recuerdo,
para encontrar al amante
que se bebió el alba,
cuando el alba eras tú misma.
Eres tú,
que has entrado en mí,
para que te sueñen
todos los relojes.
Pero hay frío entre las sombras
que te han visto regresar,
y la música de ayer se apaga.
Eres tú,
que has salido en tus potros
a pastorear luceros.
Tú, que vuelves del mar
en un poema del agua,
que buscas en mi boca
el sabor de la marea.


Jesús Alvarez Pedraza



DONDE OSCURO CABALLERO ASISTE A UN CONCIERTO EN QUE SILVIO RODRIGUEZ CANTA ‘¡YO ME MUERO COMO VIVI…! MIENTRAS QUE EN LA PLATEA SANCHO PANZA SUEÑA CON SU INSULA’


Quizás trovador errante no pueda,
aunque nací para vivir muriendo,
yo morir. De tanto perder, perdiendo
hasta de mi gran fortuna la rueda,
heme aquí sin lanza, canción ni adarga.
No dejo sino un verso mal escrito
porque tanto mal vivir, repito,
esta vida me sabe ajena y amarga,
porque sin guitarra, luz ni concierto,
Silvio, a esta oscura vida he venido:
antes de irme quiero entonces yo decir
--deshaciendo de una vez el entuerto--:
no puedo morirme como he vivido
porque he vivido como quien va a morir.


Raúl Tápanes López
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© El Palacio Amarillo. Revista Hispanoamericana de Poesía
Nro. 1. Enero 2011. Editores: Angel Antonio Moreno y Jorge Luis Rodríguez. Pinturas de Martha Oliva Fonseca. Autorizada la libre circulación  por este medio cibernético, respetando el diseño original. TallerEditorialMiami (Florida) y Stage Of de Art INC (Los Angeles. CA.). Enero / 2011.